viernes, 9 de agosto de 2013

Piranómetro Solar.

Una forma de conocer el estado de la atmósfera durante el día es midiendo cuanta energía del Sol llega a la superficie terrestre.
Algunas estaciones meteorológicas incorporan este sensor. A continuación muestro los resultados obtenidos con la EMA (Estación Meteorológica para Astronomía) después de haber incorporado los cálculos necesarios al programa de adquisición.


 La figura de la derecha muestra la distribución espectral de la irradiación solar en el exterior de la atmosfera y despues de atravesarla, (MonitoringSolar Radiation and Its Transmission Through the Atmosphere. David R. Brooks [2006])


La radiación total incidente es la suma de la directa y la difusa. La relación entre ambas depende de la altura del Sol.



Cálculos Teóricos.
Para determinar automáticamente el estado del cielo diurno, si está nublado o no, basta comparar el valor teórico esperado en cada momento con la lectura del piranómetro.

Para determinar la radiación teórica incidente se usan los modelos de Hottel y Liu-Jordan.  El cálculo es para una superficie horizontal en un día perfectamente despejado.
El modelo de Hottel expresa la transmitancia atmosférica para la radiación directa en función del ángulo cenital,  la altura sobre el nivel del mar y el tipo de clima.
Para estimar la irradiación difusa, se usa una expresión debida Liu y Jordan.

Para estos cálculos es necesario conocer la posición y distancia del Sol. Las ecuaciones necesarias las encontramos en Astronomical Algorithms,  Jean Meeus [1991].

Medidas Reales.
Con LED.
Seguidamente se muestran los resultados obtenidos en la estación EMA de Coslada (Madrid). La curva rosa representa el valor esperado y la azul la medida real obtenida. La escala en w/m2 está a la derecha.

Coslada, 12-07-2013. Un dia despejado normal (led verde).
Coslada 30-07-2013. Día despejado con cielo especialmente limpio (led verde).


Las curvas anteriores están obtenidas en base a un led verde que se comporta como un sensor monocromático. En el caso del color verde, su respuesta se centra en el pico de la radiación solar recibida.
Como puede verse en las curvas de arriba, la medida real se ajusta bastante bien a la medida esperada. 

- Con FOTODIODO.
En días nublados, las diferentes longitudes de onda no se reflejan y propagan igual a través de las nubes. Por tanto, si lo que queremos medir es la energía recibida, es necesario medir en todo el espectro. El sensor recomendado en este caso es el fotodiodo (Build yuor own pyranometer, David R. Brooks).

A continuación tenemos la respuesta de dos estaciones próximas en un día nublado, una con led verde y la segunda con fotodiodo.

Coslada 18-12-2013, muy nublado. Radiación con Led verde.
Coslada 18-12-2013, muy nublado. Radiación con fotodiodo.
Aunque en un día despejado las dos mediciones se ajustan bien al valor esperado, en este día, bastante nublado, la diferencia es notable. Según la medida del led verde, hemos recibido el doble  la potencia que con el fotodiodo. 

Montaje del Sensor.
En la comparación anterior, lógicamente el montaje de led y fotodiodo fue idéntico: zócalo metálico con difusor de teflon, como en la foto de abajo. La parte curva de diodo y fotodiodo se eliminan para evitar efecto lente, quedando el frontal ya plano en contacto con el teflon.
Montaje en zocalo metálico con difusor de teflon y resistencia de carga.
Posteriormente, para lograr un montaje robusto y repetible, he probado a montar el fotodiodo con una resistencia de carga smd para que quepa dentro del zócalo,  sellándolo todo con un epoxi transparente. 
 Una vez endurecido el epoxi, el bloque se mecaniza, rebajando el zocalo y la parte curva del fotodiodo. El rebaje en en el metal debe ajustarse perfectamente al disco de teflon. Para evitar que el disco se salga, además de sellarlo con el mismo epoxi, la forma interior del zocalo se hace ligeramente cónica, más estrecha en el borde. Una vez colocado el disco y pegado con el mismo epoxi, se termina de rebajar el metal para que quede perfectamente en el plano del teflon. 
Fotodiodo con la resistencia de carga embutido y mecanizado en el zócalo con epoxi transparente.

Para tener una primera idea de la respuesta de los sensores así montados, aunque en una prueba muy rápida, he montado cuatro de estos sensores en un mismo plano, haciendo medidas con diferentes angulos de incidencia.  El resultado es bastante razonable, teniendo en cuenta la tolerancia de los dos componentes



Detalles técnicos.
Fotodiodo: SFH213
Resistencia: SMD 2K21, 1%
Teflon: espesor 0.8mm, diametro 8mm
Zocalo led metálico

Tensión max. en el fotodiodo:
En circuito abierto al Sol: 0.6v con su lente, 0.5v con frontal plano satinado.
Montado, con carga  y difusor de teflon: 0.3v

Conclusión.
De cara al observatorio remoto, esta medida puede tener dos usos:
- El estado del cielo diurno es precedente de como puede estar la noche. Un cielo limpio promete una noche despejada. 
- Si se trabaja con energía solar, saber la energía recibida durante la jornada, nos indica cuanta carga deben haber acumulado las baterías.

El fotodiodo, al entregar mil veces más corriente que el led, resulta más fácil de amplificar, siendo muy poco apreciable el offset de entrada del amplificador.



domingo, 10 de marzo de 2013

Baterías de Plomo.


MB AGM
Algunos estamos implicados en hacer funcionar el observatorio astronómico remoto en base a energía solar. 
Lo normal es que los cielos oscuros estén en lugares aislados y por tanto con difícil acceso a la red eléctrica convencional.
Trabajar con energía solar presenta nuevos desafíos, entre ellos conocer el comportamiento de las baterías de plomo. 
Somos nuevos en esto y estamos aprendiendo y creo que merece la pena comentar algún "fenómeno" que se va presentando, como por ejemplo la caída brusca en la tensión de los acumuladores o las  oscilaciones de los reguladores de carga.

Escalones.
Tomás G. me llamó la atención sobre los escalones hace tiempo. En su observatorio, el único equipo conectado 24h es la estación EMA (Estación Meteorológica para Astronomía), que a la hora programada activa su relé auxiliar y conecta ordenador y modem para permitir el control remoto. Así se aprovecha al máximo la energía acumulada y se requieren menos paneles solares y baterías.
 La tensión de la batería va quedando registrada en la estación y a veces, una vez recuperadas esas lecturas, aparecían los escalones. Llama la atención, al menos a los legos, que una batería de 80Ah, entregando solo 50mA, pierda casi un voltio en diez minutos. Como las lecturas recuperadas de la estación son cada 5 minutos, daba la impresión de una caída de tensión casi instantánea. 
 En su momento solo se me ocurrió que pudiera deberse al regulador de carga que estaba por medio. Pero Tomás conectó directamente la estación a la batería y ocurría lo mismo. Así que ya te asalta la duda ¿será un fallo en las medidas de la estación? 
Para descartarlo, alimenté la estación con una fuente variable, verificando que sus lecturas de tensión son correctas décima a décima de voltio en todo el rango. Llegados a este punto, la curiosidad me ha animado a aprender algo de las baterías. 
He empezado con baterías AGM de 7.6Ah marca MasterBat. He usado dos unidades nuevas. Son medidas dependientes de la temperatura, y supongo que también cambiaran ligeramente según la tecnología de la batería usada, gel, AGM, calcio etc. 
En la primera prueba, la batería se carga durante 1h a 600mA y se descarga a 120mA sin regulador. Las medidas son cada 5sg con la estación EMA.



Fig.1 Carga durante 1h y posterior descarga. Lecturas EMA cada  5 sg (resolución 0.1v)



Efectivamente, en la Fig.1 se ve un escalón muy rápido al principio de 0.7v en 30sg, luego otro lento de de 2v en 15 min. A mitad de este último escalón es cuando cortan los reguladores de carga para evitar el deterioro de la batería. 
 La curva obtenida me sorprendente tanto que dudo si la batería no estará defectuosa, sobre todo por el escalón de 2v. Para confirmarla hago otro prueba con la otra batería y otro instrumento de medida, un micro Xmega, que con su AD de 12 bits y promediando, acerca a una resolución de 0.01v. La siguiente curva es la fase final de la descarga pero habiendo partido de una carga completa.

Fig.2 Fase final de descarga partiendo de una carga completa.

El resultado es similar, aunque esta vez se ha descargado mucho más y aparece un segundo
escalón de 2v, es como si se fueran cortocircuitando una tras otra las células de la batería.
Como dije, estas tensiones tan bajas no se permiten en el uso normal, ya que en estos niveles
la batería se deteriora muy rápidamente.


Regulador de Carga.
Este elemento limita el exceso de carga y descarga para proteger la batería. Una batería de plomo descargada se deteriora muy rápidamente.
Fig.3 Reguladores de carga probados.
Al principio no le presté especial atención y usé el más económico que encontré. 
La sorpresa te la llevas cuando un día ves que tu equipo, en este caso el display de la estación, se apaga y enciende continuamente y cada vez a mayor frecuencia.

Oscilaciones.
 La Fig.4 muestra la tensión en la bateria al final de la descarga, justo cuando el regulador de carga corta la salida. La tensión está baja y el regulador corta la salida; la batería en vacío recupera tensión y llegado el nivel, el regulador reconecta la carga. Y así continuamente a una frecuencia cada vez mayor. En función de la corriente de descarga esto se prolonga durante más o menos tiempo antes de estabilizarse.


Fig.4 Ciclo completo de descarga a 1.3A a través de regulador.
Es una situación poco recomendable para el buen funcionamiento de cualquier equipo.
A la vista de las oscilaciones probé otros dos reguladores, aparentemente mejores, pero con
idéntico resultado. La única forma de evitar esto es con un regulador que actúe no solo por
niveles, también en función de la energía almacenada, de forma que solo reconecte la salida


cuando se haya inyectado a la batería cierto nivel de carga.

Rendimiento.
Un aspecto importante que se deriva de la Fig.1 en un primer vistazo es que la batería ha 
recibido 600 mA durante 1h y solo ha devuelto 120 mA durante 3h. Esto supone un rendimiento del 60%, cuando lo esperado en baterías selladas es el 90%. Habría que repetir esta prueba con mayor atención.
Y en la misma línea, ¿cuanta energía es capaz de almacenar realmente esta batería ?.
Si entiendo bien las curvas del fabricante, puede entregar 4,6 A durante 1h para terminar en
10v. O bien 1,9 A durante 3h para llegar a 11v.
La carga que he podido colocar supone una corriente media de descarga de 1,3 A. La curva de descarga, esta vez con regulador, está en la Fig. 4.

La batería ha entregado 1,3 A durante algo menos de 3 horas para llegar a 11v, pero el
fabricante dice que la batería puede entregar 1,9 A durante 3 horas. Es como si en vez de
una batería de 7,6 Ah fuera de 4 Ah. Habrá que hacer esta prueba con un fabricante de
reconocido prestigio, a ver que sale.
Fig.5 Caracteristicas de descarga del fabricante.



Conclusiones.
Como lego en el tema, destacaría lo siguiente:
 -  Una batería con 12v está casi descargada.
  - En el proceso de carga y descarga se pierde el 60% de la energía.
  - La batería de las pruebas tiene unas prestaciones inferiores al etiquetado.
  - Un regulador barato produce oscilaciones indeseables para un equipo electrónico.


viernes, 20 de agosto de 2010

UN POCO DE HISTORIA.

Para mí, como para tantos otros aficionados a la Astronomía, las primeras observaciones a través de un telescopio son imborrables. La primera imagen de Saturno que vi hace más de treinta años, sigue grabada en mi retina como si de anoche fuera. Más aún si el telescopio lo has construido tu mismo.
Mi primer refractor casero, en 1984.


Se trataba de un refractor de 60mm a f14, construido con un objetivo comprado en el Rastro madrileño por trescientas pesetas y un ocular Polarex de 9mm.
Aquel modesto telescopio me mostró  las maravillas planetarias durante bastantes años, ya incluso con motor en AR. Pero todo evoluciona y aunque perfectamente valido, ese instrumento ya solo lo conservo como recuerdo. Un flamante LX200 vino a sustituirle, y todos mis esfuerzos se volcaron en las incipientes cámaras CCD.

Ciertamente aquel salto tecnológico fue muy brusco, casi una mutación. El paso intermedio natural habría sido simplemente aumentar la apertura, para empezar a abordar objetos de cielo profundo.
Como el LX200 lo encuentra todo solo, me perdí la búsqueda de objetos carta celeste en mano y miro con cierta envidia la soltura de los colegas, que con el buscador, se mueven por el cielo como por el salón de su casa.

La aparición de la CCD supuso un salto brutal. Continuando con el símil evolutivo, podríamos decir que la CCD implica la aparición de una nueva especie en el mundo de los aficionados con varios campos de trabajo.

1. Dibujo de Sara García,11 años.
Se abrió otro camino nuevo, lleno de posibilidades, aunque por el momento no hablaré de las objetivas e incontestables virtudes de la ccd, sino de una desventaja o efecto colateral, que en mi experiencia de los últimos diez años de uso, aprecio cada vez más importante.

Esta desventaja, subjetiva, quizás romántica, es la pérdida del contacto directo: dejamos de percibir la luz de las estrellas. Con ccd podremos detectar muchas más estrellas, pero los fotones que finalmente alcanzan nuestra retina no proceden de ellas.
Periódicamente, los aficionados con ccd debemos quitar la cámara y poner el ocular para volver a recibir esa luz directa procedente de las estrellas.

Ahora está en marcha otro gran salto tecnológico, que cerrando el círculo, podría devolvernos parte de ese tiempo necesario para la observación visual. Se trata del control remoto y la robotización del observatorio. En el futuro, mientras un telescopio realiza las tareas programadas durante el día, con otro podremos estar observando relajadamente o simplemente descansando.
En la última década se ha producido una expansión de recursos técnicos de tal envergadura, que los aficionados tenemos hoy a nuestro alcance objetivos antes imposibles.


Los nuevos instrumentos.

Hemos pasado de tener la cámara reflex y raramente un fotómetro estelar como únicos instrumentos, a disponer de un arsenal de CCDs, webcams, cámaras de vídeo de alta sensibilidad y cámaras reflex digitales.

- La CCD es un instrumento de medida de precisión. Su alta sensibilidad permite a los aficionados llegar a captar objetos muy débiles. Con un 12'' y en cielos contaminados, es posible llegar a magnitud 19 en media hora de integración. Recientemente algunos aficionados, empiezan a detectar planetas extrasolares, algo solo posible en observatorios profesionales hasta hace bien pocos años. Hoy esto es posible gracias a que las medidas fotométricas con CCD pueden detectar variaciones de brillo menores que la centésima de magnitud.

- Con una webcam de sesenta euros, los aficionados a planetaria sacan imágenes que ni en sueños habríamos imaginado en tiempos de la foto química [1].

- Las cámaras de vídeo de alta sensibilidad, mejor que un mililux, permiten tanto la fotografía planetaria como la de cielo profundo. Es destacable su uso para meteoritos y ocultaciones. El vídeo generado con estas cámaras es datado con precisión de milisegundos antes de ser grabado, gracias a un pequeño dispositivo con reloj GPS [2]. Esta precisión permite trazar el perfil de asteroides cuando trabajan varios observadores simultáneamente.

- Otros, con cámaras digitales domésticas como la Canon 400D, obtienen imágenes de gran campo de una calidad y belleza espectacular.

La última frontera que empieza a abrirse lentamente en el mundo de los aficionados es la del control remoto y robótico del observatorio. De hecho, el principal problema para iniciar este camino no es el técnico, sino precisamente el disponer de un observatorio fijo, un verdadero lujo para la gran mayoría de nosotros.
Seguidamente centraremos algunas ideas sobre control remoto y robótico para terminar dando un repaso a su historia.

Observación Remota y Robótica.

En la terminología para referirse a estos sistemas encontramos cierta confusión y a veces un uso incorrecto, sobre todo de la palabra robot.
En castellano es normal hablar de observatorio remoto y observatorio robótico. Pero en lengua inglesa, lo normal, es hablar de telescopio robótico. Quizás este enfoque más global, al usar la palabra observatorio, en vez de telescopio, se deba a que hemos llegado recientemente a este campo. En cambio, aquellos que empezaron la historia, partían de un telescopio desnudo al que poco a poco fueron rodeando de otros equipos para automatizarlo progresivamente.
Personalmente prefiero hablar de observatorio remoto y observatorio robótico, dado que el grado de automatización no depende tanto del telescopio como de los equipos que lo rodean y del programa que gestiona todo.
Podemos definir tres situaciones de funcionamiento más o menos puras:

Observación desatendida: puede ser tan simple como situar el equipo en la calle y con el software adecuado programar la adquisición para la noche.
Este modo de operar, aunque implica montar y desmontar equipos y no previene los riesgos atmosféricos, ya nos permite realizar otras actividades o simplemente descansar.

Observatorio remoto: aquel que bajo supervisión humana, puede funcionar más o menos distante del operador. Ya sea vía Internet o enlace directo, el operador puede verificar las condiciones atmosféricas, abrir o cerrar la cúpula, activar la alimentación de los equipos, enfocar, iniciar la toma de imágenes etc.
Las ventajas de un observatorio controlado remotamente redundan el un mayor aprovechamiento del mismo, por ejemplo permite:
- Estar en una habitación confortable y protegidos del frío.
- Situar el observatorio en un cielo oscuro.
- Dar acceso a varios usuarios.
- Herramienta didáctica para la astronomía.
- Automatizar el observatorio para funcionar sin atención humana.
- Hacer un observatorio pequeño solo con instrumentos para sitios con poco
espacio o mala accesibilidad.

Observatorio robótico: es un observatorio remoto que puede funcionar de forma desatendida durante una o más noches. El grado de automatización es tal que el propio sistema, en función de las condiciones ambientales y de las tareas pendientes, abre o cierra el observatorio para adquirir las imágenes solicitadas en el momento más adecuado. Es como si tomara decisiones.

La robotización amplía enormemente las ventajas del observatorio remoto:
- Permite aprovechar todas las noches al requerir poca atención humana.
- Reduce el tiempo dedicado a la adquisición por lo que mejoran las horas de sueño y de tiempo para otras actividades.
- Es la única forma de funcionar allí donde la baja velocidad de las comunicaciones no permiten el control remoto.
Uno de los mayores aportes de los telescopios robóticos es su capacidad de hacer medidas repetitivas, como por ejemplo el estudio de variables o la búsqueda de supernovas. Son trabajos que de otra forma resultarían muy difíciles o tediosos, debido a la cantidad de observaciones necesarias.
Un ejemplo que ilustra muy bien la búsqueda de buenos cielos lo encontramos en la Universidad de Bradford. Su observatorio, tambien pionero en la robotización, sufrió durante años los penosos cielos ingleses, hasta que finalmente le acertó un rayo que lo destrozó.
2. Bradford Observatory en Tenerife.
Aprovechando la desgracia, en vez de reconstruirlo en el mismo lugar, adaptaron una especie de contenedor o caseta de obra con todos los equipos y lo colocaron nada menos que junto al Teide (fig.2). Actualmente son ya numerosos los observatorios remotos dedicado a la enseñanza ubicados en Canarias.

En cualquier caso hablamos de sistemas que pueden llegar a ser relativamente complejos en función de los dispositivos integrados: telescopio, cámaras, enfoque, filtros, control de apertura del observatorio, fuente de energía, estación meteorológica y comunicaciones. Hay que insistir en que no se trata solo de un trabajo de integración software, intervienen importantes aspectos mecánicos y eléctricos.
La parte positiva de este tipo de proyecto es que puede abordarse gradualmente, para poco a poco ir añadiendo funcionalidades. Si el objetivo final es la robotización, lo mejor es empezar con el funcionamiento remoto e ir automatizando tareas progresivamente. Y la otra forma de empezar, si no disponemos de observatorio, es la observación desatendida.


Primeros observatorios automáticos y robóticos.

Es de justicia reconocer el merito de los pioneros porque aunque estos modos de operar un observatorio puedan parecer el último grito de la tecnología, resulta que ya tienen su historia, y es bastante larga.

El inicio de estos trabajos coincide lógicamente con la aparición de los primeros ordenadores. Y en contra de lo que cabría pensar, los primeros telescopios automáticos y robóticos son anteriores a la aparición de las cámaras CCD. El instrumento de medida empleado era el fotómetro, por tanto se hablaba de telescopio fotoeléctrico automático, (Automatic Photoelectric Telescope, APT).
El primer objetivo de los APT, como no podía ser de otra manera, fue el estudio de estrellas variables. Las de corto periodo precisan muchas medidas durante la noche y las de largo periodo una medida por noche durante muchas noches.
Este tipo de trabajo, repetitivo y planificable, es idóneo para ser automatizado.

Los primeros trabajos se remontan a los años 60, cuando en la Universidad de Wisconsin empieza a funcionar un pequeño telescopio de 8'' con un fotómetro a foco primario contenido en un pequeño roll-off totalmente automatizado.
Aunque podía realizar medidas de variables de largo periodo, fue usado para medir los coeficientes de extinción de cada noche.
Este equipo era controlado por un miniordenador PDP-8, uno de los primeros en extenderse por empresas e industria gracias a su buena relación calidad precio y a su tamaño relativamente moderado. Tenia unos 4Kb de RAM, que entonces era de ferritas, y costaba nada menos que 18.000 dólares de aquellos años.
A pesar de ese comienzo tan prometedor nada nuevo ocurrió hasta 1981, en que otro pionero, David Skillman, puso en marcha otro telescopio para automatizar la observación de variables de corto periodo, más asequibles al necesitar de pocas noches de seguimiento.
Telescopio y fotómetro eran controlados por sendos microordenadores de consumo basados en micros 6502. Para entendernos, algo parecido al histórico Comodore 64 pero con menos memoria.
No obstante, el equipo requería de atención humana para la puesta en marcha, apagado y otras. Aun no era totalmente automático.

El trabajo más notable y que continua hasta nuestros días lo encontramos en el Fairborn Observatory, en  Arizona [3]. Arranca en 1972, cuando su hoy director, un ingeniero eléctrico llamado Louis Boyd, participaba en las sesiones de observación visual de unos amigos suyos aficionados a la fotometría. Con la intención de simplificar aquellas mediciones y sin tener idea de los trabajos previos, se propuso construir un pequeño telescopio fotoeléctrico automático para estudiar variables de largo periodo.
3. Louis Boyd en 1983 con su primer telescopio automático.

El proyecto se inicia en 1979, diseño de telescopio incluido, y empieza a operar en 1983 (fig.3). También se basaba en microordenadores parecidos al Comodore 64, a la increíble velocidad de 2MHz (sí, un 2 y seis ceros).
Aunque hoy nos parece de risa, con aquel microordenador, se median 75 grupos de estrellas cada noche, o sea 225 estrellas (una variable y dos de comparación por grupo). El 67% del tiempo se dedicaba a la medición y solo el 33% a moverse entre grupos, centrar estrellas y cambiar filtros.
Dada una lista de estrellas, el programa determinaba el momento óptimo para realizar la medida en función variables como la altura sobre el horizonte o la proximidad de la Luna.
Las primeras CCDs, a pesar de sus numerosas ventajas, no desplazaron de inmediato al fotómetro en los APT, que seguía ofreciendo mayor precisión. Estas ccd se usaron para el proceso de centrado de la estrella, que antes se hacia por búsquedas en espiral cuadrada. En 1991, con estas y otras mejoras, el sistema automático de Louis Boyd, pasó de hacer medidas con una precisión repetitiva de 0,01 magnitud a casi el límite teórico de 0,001 magnitud.

Una idea muy interesante que encontramos en este observatorio es la de compartir gastos de infraestructura y mantenimiento. En el Fairborn Observatory, encontramos varios techos corredizos donde cada uno aloja telescopios de distintos propietarios (fig.4). A su vez, algunos telescopios son de uso compartido.
4. Fairborn Observatory en la actualidad.
El telescopio que se ve en primer plano es un robusto diseño pensado para funcionar únicamente con instrumentos, vamos que no se puede poner el ojo.

Un momento interesante de esta historia, fue la publicación en 1985 del primer libro sobre el tema: Microcomputer Control of Telescopes [4].
En él se describe rigurosamente toda la problemática de la automatización, como por ej. la imposibilidad de centrar con precisión un objeto solo en base a cálculos astronómicos. A este respecto explora el modelado software de los errores de la montura. Finalmente se detalla el hardware y el software de los primeros telescopios fotométricos automáticos.
En 1997 el libro es reeditado con el titulo Telescope Control con alguna actualización. Aunque parte del hardware que describe es ya obsoleto, la forma de operación ha cambiado poco y sigue siendo una referencia excelente.
La fotometría automática con CCD la empieza en 1992 Kent Honeycutt, de la Universidad de Indiana. Aunque aun no alcanzaba la precisión del fotómetro de apertura, podía medir muchas más estrellas y mucho más débiles debido a la mayor eficiencia cuántica del CCD.

Cristobal Garcia
20-08-2010

[1] www.damianpeach.com
[2] Camaras Watec: www.kolumbus.fi/oh5iy/astro/Ccd.html Insertador de tiempo en     video KIWI-OSD: www.pfdsystems.com/kiwiosd.html
[3] www.fairobs.org
[4] 1985: Microcomputer Control of Telescopes, 1997: Telescope Control, por Russel M. Genet y Mark Trueblood. Willmann-Bell, Inc.